lunes, 29 de agosto de 2011

EL CRÉDITO GANADO

 Arsène Charles Ernest Wenger se ha ganado el cariño general de los ingleses y de los aficionados al fútbol en general, salvando determinados momentos y contadas declaraciones,eso sí. Que QUINCE años en la élite del fútbo europeo dan para mucho . Llegó al Arsenal Football Club en en 1996 de manera discreta. Venía de ganar la Copa Emperador en Japón y anteriormente ganó la liga y la copa gala con el Mónaco, aún en la primera mitad de los 90. Pero no parecía impresionar mucho en la capital británica.

 

 Su primera temporada en Londres ya fue sorprendente y los éxitos no tardaron en llegar. Entre las temporadas de 1997/98 y 2004/05 cosechó ONCE títulos. Para que nos entendamos, resucitó al Arsenal. Considerado para muchos el manager más importante de las historia del club. Trajo jugadores de la talla de Henry, Pirès o Ljungberg y dejó momentos inolvidables para los "gunners", el título de la Premier del 2004, sin perder un solo partido, será inolvidable para su afición y para los que empezábamos a enamorarnos del fútbol de fuera de nuestras fronteras. Y el último zenit del fútbol inglés no puede entenderse sin los cuatro grandes técnicos que rivalizaron dentro y fuera de las canchas: Ferguson, Wenger, Benítez y Mourinho.
 
 Tras esos grandes años, el estrasburgues no ha recuperado aquel nivel. Su idea de juego no ha variado, sus recursos puede que hayan menguado y la puntería en los fichajes ha decrecido. Si durante la época de gloria trajo buenos valores de futuro que conjugaron bien con los buenos, buenísimos algunos, jugadores que el club tenía ya en nómina, y luego se asentaron como veteranos en el club. En los últimos años, el club se ha visto obligado a vender a sus estrellas y otras, como Bergkamp, se han retirado. Es decir, Wenger no ha conseguido, en los últimos años, tener un buen grupo de jugadores veteranos y de calidad en la plantilla para mezclarlos con los buenos jóvenes que sí ha podido fichar, y así dar consistencia al equipo sobre el campo. Los Van Persie, Rosicky o Cesc no han sido los líderes que se esperaba de ellos.



 Todo esto debe de situarnos en lo que es el Arsenal a día de hoy. Muchos hemos admirado su juego en estos años y ayer al técnico francés solo le caían palos. Parece que nadie recuerda que en el Arsenal, en su directiva, han pasado cosas extrañas, al menos desde fuera. La propia afición anda con la mosca tras la oreja. No es normal que al mismo tiempo que entra una compañía fuerte como la que patrocina el nuevo estadio, se le advierta al manager general que el club tiene que reducir su presupuesto de fichajes. De esta manera Wenger se ha visto obligado a tirar de mas jóvenes de lo que le hubiera gustado y tener que dejar marchar a algunos jugadores importantes. ¡Y mira qué se ha resistido!

 Ayer el Arsenal recibió la mayor goleada de su historia y todos, incluido yo, nos apresuramos a vislumbrar el fin de la Era Wenger. Si yo fuera el dueño del club confiaría en él para devolver al club a su lugar, pero está claro que sabían que iban a recibir por Nasri y Cesc un buen montante. Y ese dinero podía haber sido invertido en algo más que Gervinho. No sé quién es el culpable, directiva o Wenger, solo sé que su trayectoria en los "gunner" y en los anteriores equipos le avalan. Pocos pueden decir que llevan 15 años siendo entrenadores del mismo club y menos que siempre han rendido al nivel que lo ha hecho el Arsenal.

 Arsène Wenger se ha ganado por derecho propio el beneficio de la duda, el solito ganó el crédito suficiente como para que tengan paciencia con él en estos momentos. Y no hablo de la afición, hablo de la directiva con la que ha tenido roces últimamente. Si no le van a permitir invertir dinero en fichajes, deben entender que lo que necesita es tiempo, quizás dos temporadas, igual menos. Pero los Walcott, Wilshere y compañía deben madurar. Eso se gana con minutos, tiempo al fin y al cabo. Su equipo siempre ha tratado bien al balón, incluso ayer, cuando el saco estaba lleno, intentaban llegar a base de buen juego. El Arsenal, la Premier, el fútbol mismo se lo debe. Ojalá se lo den.

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